A dos años del gobierno de Piñera: “LA VIOLENCIA ES EL ÚLTIMO RECURSO DEL INCOMPETENTE”, por Carolina Rossetti
No lo digo yo pero lo pienso. Lo dice el prolífero escritor ruso nacionalizado norteamericano, Isaac Asimov. Entre centenares de frases referidas a la violencia, he escogido esta porque nos permite entender las razones del aumento del uso de la violencia cuando no se sabe negociar como lo que está sucediendo en Aysén o no se tienen simplemente las competencias para hacerlo.
Bajo diversas formas, en distintas circunstancias y aplicada en contra de una diversidad de movimientos sociales, estudiantiles, sindicales, medio ambientalistas y otros descontentos, la actual administración se acostumbró a zanjar los conflictos con apaleos, guanacos, gases lacrimógenos y balines… que matan. El vínculo que establece Asimov entre la violencia y la incompetencia explica estos actos de violencia porque “la nueva forma de gobernar” no es más es la suma cotidiana de incompetencias en los distintos niveles del gobierno.
Observamos cómo ambas acciones humanas, la incompetencia y la violencia, se han instalado en el “chip” mental de los empresarios que nos gobiernan. Al no poder solucionar las legítimas demandas de una ciudadanía agotada por las mil y una reglas y abusos que le impone unilateralmente el modelo neoliberal, cree el gobierno que no le queda otra cosa que utilizar la violencia para acallar a los “terroristas”. Porque ahora, ser opositor es ser terrorista, todos son terroristas, antes todos eran comunistas.
Es cierto que hace más de 20 años la derecha no estaba en el poder lo que podría explicar su falta de experiencia en el manejo de los asuntos públicos, pero ello no justifica que por incompetentes, por no dar respuesta a las demandas ciudadanas, nos imponga la violencia. ¿Acaso no es un acto de violencia el desprecio demostrado por el Ministro de Energía en el actual conflicto en la Región de Aysén cuando deja plantados a los representantes de toda una región? No será una violencia física pero sicológica si lo es.
Este gobierno no tiene además la capacidad de prevenir los conflictos y menos de solucionarlos cuando estallan. Porque no tienen la competencia para negociar. Mejor hubiese sido que se quedaran dirigiendo sus empresas. La derecha, que parecía haber evolucionado, al menos en su discurso, en realidad no percibe los cambios ni los nuevos contenidos de las demandas sociales. Por ello, auguro que este 2012 será más conflictivo que el 2011 y los antagonismos irán en aumento.
La derecha sólo sabe negociar cuando se trata de acciones en la bolsa, de sus propios intereses, negociaciones entre pares. Y si alguna vez lo hizo en política, fue en los inicios del regreso a la democracia cuando participó junto a la Concertación en la tristemente y falsa “política de los acuerdos”. El resultado de esa negociación permitió empoderar a la nueva clase política que se estaba instalando en el poder, a cambio de no tocar los privilegios del capital, desterrando al mismo tiempo la ilusión de empoderamiento de la ciudadanía. Y para qué hablar del tema aún pendiente, de hacer justicia en el caso de las violaciones a los derechos humanos.
En los numerosos conflictos sociales que Piñera ha tenido que enfrentar, fundamentalmente durante el 2011, no fue capaz de hacer suya y asumir como válida la actitud sine qua non en toda negociación: ceder. Y ceder tiene aún más sentido cuando se negocia con aquéllos que son más débiles, con aquéllos que tienen menos fuerza o la única que tienen es la que están utilizando en estos días en Aysén. No se sienten escuchados sino permanentemente engañados. ¿A qué grado de incompetencia ha llegado el gobierno que deja pasar un mes sin dar respuesta a las demandas regionales? ¿Hasta dónde quieren llegar para justificar la violencia? Entonces, no le pidan al movimiento de Aysén que no se tomen los caminos, paralicen las actividades de la región, levanten barricadas y todo lo que nos muestra la televisión.
Los derechistas nunca ceden. Están acostumbrados a imponerse y si en algún momento se ven obligados a hacerlo, tampoco cumplen con lo acordado. A modo de ejemplo la reforma al sistema binominal, tan cacareada y prometida por el Presidente de la República para calmar los ánimos de fines del 2011. Ahora resulta que dejó de ser un tema y me temo que pasará lo mismo con la tímida reforma tributaria. Al menos, el mensajero, ex Ministro de Hacienda de Pinochet y ex candidato presidencial, así lo ha transmitido la semana pasada. Sus palabras suenan a advertencia…tarjeta amarilla quizá.
La lista de actos de represión producto de la incompetencia es larga y no tenemos el espacio para enumerarlas, pero basta con recordar los perros lanzados a la calle para reprimir hace algunos meses una protesta en contra del SERNAM, que dicho sea de paso, comienza a tenernos chatos con los 6 meses de post natal. Sobre todo, porque si somos honestos, aún no es tiempo de sacar cuentas, de hacer un justo balance. Pero es tanta la excitación de la Ministra Schmidt que comparte con su jefe, el entusiasmo por los escenarios y los shows que organizaron para el Día Internacional de la Mujer un acto en los patios del nuevo teatro donde se juegan comedias distintas todas las semanas: el Teatro Palacio de la Moneda. En esa ocasión, la Ministra Schmidt con la excitación verbal y tono de voz de animador del Festival de Viña del Mar que le conocemos, volvió una vez más a repetir lo de los 6 meses, mientras el primer mandatario aprovechó de anunciar ante las “mamitas” con sus guaguas en brazos, convocadas especialmente al patio de las comedias, que enviará un proyecto de ley al Congreso que regule las horas de trabajo de las asesoras del hogar. Actualmente trabajan 72 horas, o sea 12 diarias. Quedé plop, no podía imaginar que aun existía ese nivel de explotación. No pasó ni una semana y ya la Ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, contradiciendo el entusiasmo del Presidente, estaba diciendo que sería muy difícil fiscalizar a los empleadores en el caso que se aprobara una legislación como esa. ¿Una promesa más o parte del show realizado en el Día de la Mujer?
La gente no es tonta y se da cuenta que los carros lanza agua, los gases lacrimógenos, los apaleos en el suelo a los estudiantes, profesores y apoderados; no borran las imágenes de la represión cuando esta proviene de la incompetencia. Un día apalean a los mapuche y al siguiente, cómo no saben qué hacer ni cómo solucionar el problema, entonces inventan un nuevo anuncio. Así fue como Piñera anunció la semana pasada que enviará un proyecto de ley para instaurar en el currículo escolar la enseñanza de las lenguas originarias. Sin duda una iniciativa interesante pero ello no soluciona el problema de la devolución de las tierras y de la dignidad del pueblo Mapuche.
Piñera y su equipo no tienen las competencias para resolver los problemas; ellos son el problema de nuestro país. Si el gobierno no cuenta con funcionarios idóneos y los cambia constantemente, cómo se entiende que a 2 años de gobierno no hayan llamado a concurso para llenar los cargos de 203 funcionarios de la Alta Dirección Pública, como los denunciara el Senador Eugenio Tuma ¿No será que tiene miedo que ganen los profesionales de la oposición?
La relación entre incompetencia y violencia no es sólo la violencia física. Es también aquella que vivimos a diario y que será objeto de otra columna. Es también la violencia de las palabras, como las que pronunció la senadora Von Baer a propósito del debate que debía darse en el Senado sobre el aborto terapéutico. ¿Acaso no es violento considerar a las mujeres como úteros de alquiler? Podemos tener visiones distintas pero la tontera tiene un límite: la dignidad.
Ena Von Baer pasará a la historia y sus palabras cruzarán las fronteras porque nunca antes habíamos escuchado un argumento como ese: “la mujer, podría decirlo en fácil, le presta el hogar por el tiempo del embarazo a la vida que se está gestando ahí. Y esa vida tenemos que respetarla siempre, desde el momento que existe”. La verdad es que las idioteces no pueden decirse en fácil o en difícil, son simplemente idioteces. Me pregunto si su lugar está en el Parlamento si considera que una mujer violada debe prestarle “su hogarcito” al violador? ¿O que la mujer o pareja de un hombre alcohólico y violento puede, en contra de la voluntad de la mujer, prestarle “su hogarcito”? Imaginan a ustedes a los ginecólogos(as) preguntando a su paciente: ¿Cuándo fue la última vez que le prestó su hogarcito a fulanito para calcular el tiempo de embarazo?
Dicho todo esto, reconozco que sería iluso vivir en una sociedad totalmente consensuada, sería además aburrido porque en la conversación con el “otro” que no piensa igual que uno, se crece, se aprende y se avanza en el conocimiento de nuevos procesos. Pero todo consenso tiene un límite: no dañar las aspiraciones de los más pobres, los ahora llamados vulnerables. ¿Vulnerables? ¿Quién habrá inventado la aplicación de este adjetivo a la simple y cruel realidad de la pobreza?
Si bien todos los actores de estas coyunturas sociales tienen su responsabilidad, nadie puede dudar que la mayor, la principal es la de quienes nos gobiernan. Y las derechas ya no saben qué artimañas inventar (podrían hacerse asesorar por el desaparecido Francisco Javier Cuadra) ni con que propagandas publicitarias disimular su fracaso. Y no será la violencia que paralice una sociedad que comienza a atreverse a ser oposición. Una verdadera, no la de la Concertación, cuya suma de incompetencias la han alejado de la ciudadanía, impidiéndole reinventarse.
Entonces uno se pregunta ¿Qué tanto tiene que celebrar el gobierno de Piñera, al cumplir dos de los cuatro años de su gobierno? De nada le ha servido el bombardeo sistemático de sus pocos éxitos, que de tenerlo los tiene, son pocos pero los tiene, difundidos a través del monopolio controlado de los medios de comunicación, incluida, lamentablemente, Televisión Nacional. Ya estamos un poco chatos de ver a la Primera Dama, sin duda muy simpática, al Presidente de la República y a los ministros presidenciales festejando sus dos años de gobierno como en una matiné infantil.
Llega a ser ridículo ver jugar a las muñecas que alguien les regaló al Presidente y a su señora, durante el shows del 8 de marzo pasado o en ese mismo ver como Cecilia Morel le espanta las moscas a la Ministra Matthei, o a los ministros presentándose unos a otros con chistes tan fomes como: “ahora el Presidente, ay no, me equivoqué, es el Ministro Longueira… Y todos tratando de imitar la sonrisa de la ex presidenta Bachelet, que no es imitable, porque la suya era la respuesta de un verdadero encuentro con la ciudadanía.
¿Será capaz este “sonrisal” gobierno de escuchar a las regiones, de entender su rebelión ante el centralismo abusador? Ojalá así sea, pero lo dudo. Solo basta con observar.

Edición Digital Guachacas n° 2
Edición Digital Guachacas n° 1

Muy bueno el artículo , hasta que la cagaste con tu Bachelet que cagó a todo Chicle con el cuento del bono de 300 lucas , se nota que te estan pagando bien desde la CIA.
Que boquita la suya señora, si hasta pensé que era Hienna Bon Vaer mismísimna. Sepa usted que en este es uno de los pocos medios INDEPENDIENTES, tolerantes y plurales. Si el atawque lo hubiese dirigido a un personero de gobierno, seguro yo no la estaría corrigiendo: APRENDA A RESPETAR no sea insolente.
Gabriela Soledad Núñez Galaz.
Carolina Rossetti, Mas que bueno EXCELENTE el artículo.
Ojalá tengamos el placer de leer mas análisis como este, preclaro y directo.
Saludos
Coincido plenamente con usted don Alfredo.
Y me detengo en un punto, que creo es uno de los más crudos, de los que ha mencionado esta maestra del periodismo. Qué lastima que la parlamentaria aludida (Sra. Von Baer), tenga un problema, que Maturana situaría como “no lenguajear” (el no reconocimiento del otro como un igual, desligitimarlo en su calidad de ser humano y de ahí, desconocer su dignidad). Esa señora no distingue entre EL SER HUMANO y las ratas, tal como lo demuestra en las expresiones “prestar el útero”. Con tanto dinero, tantos diplomas a su haber, al menos se cree que el privilegio de la educación, no le habría sido negado. Sus expresiones son aprobios, insultos, impropios y desprovisto de nociones mínimas de ética política (¿acaso no está para servir al bien común de seres humanos? O creerá que sólo ella y sus coleguitas merecen ser considerados en su dignidad, porque nosotros no tenemos el pecunio para ser más que ratas prestadoras de útero, no fuentes de amor y vida?).
Pues no hay siquiera INMORALIDAD que resista tan deplorables e infames expresiones (que de paso contagiaron a la señora o señor que no escatima en insolencias y nos estropea la lectura de tan magnífico trabajo).
No le compro la sonrisa publica a ningun politico…. ni a Bachelet ni al viejito pascuero (si saliera electo). De todas formas estoy totalmente de acuerdo con el mal manejo… el problema es que mas alla de criticarlo, la autora podria empezar a darse cuenta que no somos mas que una replica de lo que se hace en los paises “occidentales” (i.e. copia las politicas de estado que apunten al gobierno mundial a través de la ONU). Parte de ello es la politica del estado policial, mediante la cual, cualquier manifestación pacífica o violenta que vaya en contra del gobierno de turno (no necesariamente del estado o la constitución) va a ser disuelta con violencia (física o de otra índole). Al darse cuenta de esta realidad, que no hace feliz a ningún ser cuerdo, su trabajo podría llegar más allá en detectar quién da las órdenes y no quién las cumple.
Mientras tanto, un consejo: la columna de opinión puede llegar a perder credibilidad cuando se marca la opinión más que los hechos. Al poner el comentario de Bachelet al final de la columna, se hace explícito lo obvio para algunos, y se le resta importancia a los hechos, al punto que se retrocede a la disputa izquierda vs. derecha o piraña vs. gordis del pueblo. Instaurar ese dilema en el colectivo nacional es el objetivo de la clase política, es lo que les da de comer. Gracias por mostrar quién le da las órdenes a usted señorita Carolina o Editor.
Estoy deacuerdo en ciertas nociones, pero disculpe que discrepe en lo siguiente: desde los modernos estados nación hasta estos días, existe la “coersión”, concepto que significa, llamar a las personas a no contradecir la Ley. Y, otro concepto que es la “coacción”, castigo ejercido con la fuerza a quienes alteren las libertades y derechos de otros. En esto último, ni la ONU ni USA ni la China, tienen nada que ver. Pues en Chile, aquí y ahora se ejerce el abuso, no de la “coacción”, porque en las democracias y en un estado de derecho, a los ciudadanos les asiste el derecho a discrepar y manifestarse (lo que no significa alterar ni atentar contra los derechos ajenos, ¿comprende?).
En Chile hay un abuso de la fuerza por la incompetencia de dialogar. O ¿qué le parece a usted que antes de ceder al diálogo, el gobierno dictamine que deben retirar los caminos tomados en Aysén? No debió primero NEGOCIAR: nosotros les proponemos una solución para que ustedes dejen de tomarse los caminos y conversemos.
A mayores, el numerito del subsecretario del interior (¿lo recuerda?), quien una vez que llega al lugar de conflicto obliga a la gente a no manifestarse o de otra forma amenazó con que no habría diálogo. La gente fue más sensata, cesaron las manifestaciones para conversar y, como el gobierno no cede, no escucha y no le importa, este conflicto supera el plazo racional y debido sin mostrar capacidad de solución alguna por el bienestar de las regiones extremas (claro que la única solución que halló, fue enviar carabineros, armas y naves de toda clase: huanacos, otros zorrillos y no repara en el triste espectáculo).
Saludos a usted.